Informe CYD 2015 - El Blog de la Fundación CYD

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martes, 20 de septiembre de 2016

Informe CYD 2015


La reciente presentación del Informe CYD 2015, el Informe de la Fundación CYD sobre la contribución de las universidades españolas al desarrollo referido al año 2015, ha puesto de manifiesto una vez más una serie de aspectos que han reflejado y continúan reflejando el más que notable impacto de la crisis en el sistema universitario español.

I.-El primero de ellos se expresa a través de la caída de los ingresos de las universidades españolas , singularmente las públicas, continuando una tendencia que ya se remonta al año 2009. Desde este año y hasta el 2014 el descenso de los ingresos totales ha sido del 17,9% (casi 1.900 millones de euros menos, en términos absolutos). Si el análisis se lleva a cabo por capítulos presupuestario, en el de transferencias corrientes la disminución ha sido del 21,5% y en el de transferencias de capital del 31,7%, lo que no ha podido ser compensado por el aumento del 17,5% de los ingresos procedentes del capítulo de tasas, precios públicos y otros ingresos, aumento en gran parte debido al notable incremento del precio de las matrículas, del 20% desde el curso 2011-2012, cuando se cambió la regulación al respecto.

Millones de euros
2009
2014
Variación 09-14 (%)
Capítulo 3: Tasas, precios públicos y otros ingresos
1.645
1.932
17,5
Capítulo 4: Transferencias corrientes
6.802
5.338
-21,5
Capítulo 7: Transferencias de capital
1.592
1.088
-31,7
INGRESOS NO FINANCIEROS
10.104
8.418
-16,7
TOTAL INGRESOS
10.387
8.529
-17,9

Por otro lado, la plantilla de las universidades ha descendido en los últimos cursos, producto básicamente de esta reducción de los recursos disponibles y de las limitaciones en la tasa de reposición del personal. En concreto, en los centros propios de las universidades públicas el número de PDI (personal docente e investigador) ha caído un 6,6%, mientras que el PAS (personal de administración y servicios) ha descendido un 9,4% desde el curso 2009-2010 hasta el 2014-2015. Dicha situación explica en parte que se haya producido un envejecimiento del profesorado (un 45% tiene 50 o más años, por el 40% de Reino Unido, el 37% de Francia o el 24% de Alemania) y asimismo repercute en la poca movilidad del profesorado. En 2014-2015, siete de cada diez profesores desempeñaban su labor docente e investigadora en la misma universidad en la que leyó la tesis.

Asimismo, también se ha reducido el número de matriculados en estudios de grado. En 2014-2015 ascendía a 1,36 millones, prácticamente 100.000 menos que en 2011-2012. La subida de los precios públicos universitarios ya comentada, junto a la caída en este periodo de prácticamente un 7% de la población en la edad típica universitaria de grado, de 18 a 21 años, estaría explicando esta evolución.

La disminución de los recursos públicos también se deja notar en las variables relacionadas con los recursos dedicados a la I+D. Así, el gasto interno en I+D sobre el PIB ha caído continuamente desde 2010, pasando del 1,4% al 1,23% en 2014 (en el caso de la I+D del sector de la enseñanza superior se ha pasado de un indicador del 0,39% a otro del 0,35%). Del mismo modo, el personal dedicado a la I+D ha disminuido un 9,8% entre 2010 y 2014 (en la enseñanza superior, dicho descenso fue mayor, del 11,9%). Por otro lado, los recursos obtenidos por la actividad de transferencia de las universidades también han disminuido, producto de la crisis económica en la actividad empresarial. En concreto, como ponen de manifiesto los datos de las OTRI, el volumen de captación de recursos, tanto a través de la contratación de I+D como de otros servicios mantuvo también en 2014 la tendencia descendente observada desde 2009: entre 2008 y 2014 se ha producido un descenso del 36,8%, al pasar de 704 millones de euros a 445.



II.-Pero a pesar del descenso de los recursos públicos y de la crisis económica que se ha vivido en los últimos años, también hay datos positivos, que muestran mejoras evidentes y este es el segundo de los aspectos a destacar del comportamiento de las universidades en este período . Entre estos datos positivos cabe destacar, el crecimiento ininterrumpido de las publicaciones científicas españolas, que no han parado de crecer, en términos absolutos y relativos, y suponían ya en 2014 el 3,6% de la producción mundial (3,3% en 2010) y el 12,1% de la de Europa Occidental (10,5% en 2010). El 72% de estos documentos publicados entre 2010 y 2014 se deben al sistema universitario español, porcentaje que también ha crecido respecto a periodos anteriores.. Asimismo, los resultados han sido positivos en el caso de las solicitudes de patentes universitarias (en 2014 se situó en 605, un 3,6% más que en 2010, representando casi un 20% de las solicitudes totales españolas) y el número de licencias firmadas (233 en 2014 por las 209 de 2010: además, sus ingresos, aunque modestos, también han aumentado, pasando de 2,3 millones de euros en 2010 a 2,5 en 2014). Finalmente, el número de spin offs universitarias que sobreviven a sus cinco primeros años de vida ha crecido en el periodo 2012-2014 un 10,8%.

Por otro lado, en el apartado de docencia, también es relevante destacar el incremento de la tasa de rendimiento del alumnado: el porcentaje de créditos aprobados respecto a los matriculados fue del 77,2% en el curso 2013-2014, casi un punto por encima del dato del curso anterior (en los últimos tres ha crecido prácticamente cinco puntos). Esta mejoría puede ser debida en parte a la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (proceso de Bolonia) y su énfasis en el aprendizaje y la evaluación continua y en parte a la política de precios públicos, que penaliza económicamente de manera notable las segundas y sucesivas matrículas de las asignaturas, incentivando así el esfuerzo del alumnado.

En el ámbito del mercado de trabajo, se observa una evolución positiva en el periodo 2013-2015 para los graduados superiores españoles y mejor que la de la Unión Europea (población de 25 a 64 años). Así, la tasa de paro ha descendido dos puntos y medio por las siete décimas de la UE (en 2007-2013 la evolución fue mucho peor para los graduados españoles, sin embargo: el número de parados creció prácticamente el triple en España respecto a la UE y la tasa de ocupación descendió más de ocho puntos por los menos de dos de la Unión).
UE-28
ESPAÑA
Tasa de actividad (%)
2007
88,4
89
2013
88,6
89,8
2015
88,8
89,6
Tasa de ocupación (%)
2007
85,2
84,7
2013
83,4
76,4
2015
84,1
78,5
Tasa de paro (%)
2007
3,6
4,8
2013
5,9
14,9
2015
5,2
12,4
Variación número activos (%)
2007-2013
23,2
18,8
2013-2015
5,7
2,6
Variación número ocupados (%)
2007-2013
20,2
6,2
2013-2015
6,4
5,6
Variación número parados (%)
2007-2013
101,7
270,4
2013-2015
-6,1
-15

III.-Un tercer aspecto relevante es el de la posición de las universidades españoles a nivel internacional . En este caso se trata de analizar si el impacto de la crisis en el sistema universitario español se ha traducido en un empeoramiento o no de los indicadores que definen el sistema universitario español en relación a aquellos países que los consideramos como referentes. Analizando los resultados de las universidades españolas en los rankings de mayor impacto - Shangai, THE y QS -, no se observan variaciones sustanciales durante estos últimos años y, en general, las universidades españolas tienen en ellos una reducida presencia.



Un análisis más detallado se puede llevar a cabo, sin embargo, utilizando los resultados de la última edición del U-Multirank. En él se puede constatar que en la dimensión de investigación, y en particular para los indicadores bibliométricos, la mayor parte de las universidades españolas se sitúa en torno, en una clasificación que va del grupo de rendimiento 1, muy bueno, al 5, muy débil, en el grupo de rendimiento 2 (bueno) y más frecuentemente en el grupo 3 (medio), pero tienen una menor presencia en el grupo de muy buen rendimiento (grupo 1), comparado con los resultados del conjunto de las instituciones de educación superior del mundo y de la UE-28. En la dimensión de transferencia de conocimiento, el análisis de los indicadores muestra que hay margen de mejora, excepto en el indicador de ingresos de formación continua, y las universidades españolas ocupan posiciones más discretas que en investigación: una mayoría de universidades aparecen en el grupo de rendimiento 3 (medio) y 4 (débil). Las universidades del resto del mundo y de la UE-28 tienen más presencia en los grupos 1 y 2 (muy bueno y bueno, respectivamente). Finalmente, se puede destacar que en la dimensión de orientación internacional el sistema universitario español presenta unos resultados heterogéneos: discretos en el indicador de impartición de programas íntegramente en un idioma extranjero: la mayor parte de universidades se sitúa en los grupos de rendimiento 4 (débil) y 5 (muy débil), e insuficientes en la capacidad de atracción de profesores de fuera de España. Pero en los indicadores de movilidad de estudiantes y en publicaciones internacionales los resultados son más que aceptables: gran parte de las universidades españolas participantes en el U-Multirank aparecen en los grupos de rendimiento 1 y 2, en el primer caso y 1,2 y 3 en el segundo.

IV.-Finalmente y como conclusión , señalar que haríamos un flaco favor al sistema universitario español si pensáramos que revirtiendo la disminución de los recursos que han recibido las universidades, estas estarían en condiciones de reducir la distancia existente con otros países europeos. Tan importante es entonces dotar de más recursos a las universidades como proceder a hacer las reformas necesarias en el sistema universitario español, en línea, sin ir más lejos, con las llevadas a cabo por países como Dinamarca, Holanda, Austria, Finlandia, Portugal y, en cierta medida, por Francia. La realidad es que la última legislatura ha sido escasa en iniciativas legislativas relevantes para el sistema universitario español a pesar de las expectativas creadas con la comisión presidida por la Profesora Miras e impulsada por el MECD. Las de mayor impacto han sido el Real Decreto-Ley 14/2012 de 20 de Abril de medidas de racionalización del gasto público en el ámbito educativo y, más recientemente, el Real Decreto-Ley 43/2015 de 2 de Febrero en el que se faculta a las universidades a su elección implantar estudios de grado de 3 o de 4 años y, consecuentemente, másteres de 2 y 1 años.

Poco bagaje, en suma, para hacer frente a los retos a los que se enfrenta la universidad española.

Martí Parellada
Coordinador General Informe CYD 

Puede descargar el Informe CYD 2015 en este enlace.
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